domingo, 10 de enero de 2010

Pingüinos 2010

Ni el frío, ni el viento, ni la nieve evitó que Arturo y Luis fuesen a PINGÜINOS, la mayor concentración del mundo y la segunda más dura.

El viernes 8 de Enero estaba todo preparado para salir a primera hora de la mañana, pero un problema personal de Luis hizo que se retrasase hasta las 15.30 hrs la salida.

Ya con las motos cargadas y listos para salir.

La ruta inicial para ir hasta Puente Duero, nido de pingüinos este año, iba a ser por carreteras secundarias, pero por culpa de la ola de frío polar que había llegado a España, nos fuimos por la A6.

Durante todo el viaje fuimos castigados por el viento y el frío gélido de Castilla, pero gracias al millar de motos que nos íbamos encontrando por la carreta, peaje, áreas de servicio pudimos sentir ese calor por dentro que sería la nota dominante en todo el fin de semana.

Una vez llegados a la zona, y después de haber dado algunas vueltas hasta encontrar la entrada, tuvimos que dejar las motos aparcadas para formalizar las inscripciones.




Había que tener mucho cuidado ya que el suelo estaba muy blando y había la posibilidad de que se cayeran las motos.

Una vez registrados y con el forfait al cuello, sólo quedaba buscar el campamento de nuestros compañeros del África Twin Club España (ATCE).

Una llamada a Casper y gracias a sus indicaciones pudimos llegar sin problemas, eso sí, antes tuvimos que pasar por una zona embarrada en la que Arturo, y por culpa de las ruedas asfálticas pasó con algún sustillo, pero sin ningún problema.
Una vez llegados al campamento, había que montar la tienda.

Después del viaje, de montar la tienda y sobre todo instalados, qué mejor que una cervecita fresquita para celebrarlo.


Nuestros amigos del ATCE lo tenían bien montado, ya que llevan muchos años viniendo a Pingüinos. Tenían hasta una parrilla y Ángel… todo un experto en esto de las parrilladas nos hizo una deliciosa cena.


Arturo con su sombrero estilo ruso, que en esta ocasión era lo más adecuado. Y al fondo, al lado del árbol la “calefacción” para pasar una noche pingüinera.


Durante toda la noche había conciertos, espectáculos, y lo más llamativo el fin de año pingüinero, es decir, que con las campanadas de media noche, había que comerse 12 piñones y brindábamos con cava por el nuevo año motero.


A la mañana siguiente, lo que más costó fue ponerse la ropa, ya que estaba congelada, hasta dentro de las tiendas había escarcha del rocío mañanero.

Esta era la imagen de la zona de acampada el sábado por la mañana.


Cada uno se lo montaba como podía o como sabía.

El sábado por la mañana era el desfile de banderas, antes un desayuno calentito (café con leche y unos donuts) y preparados para salir.

Por culpa del frío la moto de Ángel se hizo la perezosa para arrancar, pero nada complicado si tienes unas pinzas a mano.


Arturo listo para salir hacia Valladolid al desfile de banderas.


Una pena que no haya fotos del desfile ya que nos pusimos en paralelo todas las Áfricas y dejando un margen con los de delante parecía un desfile preparado, todo el mundo desde las aceras aplaudían y nos gritaban para que les saludáramos. Parecía cómo los caballeros en las películas cuando regresaban de la guerra victoriosos.

Una vez en la plaza de Valladolid, aparcamos las motos y fuimos a ver el ambiente y las acrobacias que estaban preparadas.




Hacía un poco de frío, pero el calor del ambiente nos calentaba.

Una vez que terminó todo en Valladolid, nos fuimos al campamento, ya que Covi y los padres de Arturo iban a ver el ambiente de Pingüinos.

Mientras estábamos en el campamento, nos llamaron Jorge y Patricia que se habían acercado también a pasar el sábado.

De camino para verlos nos hicimos la típica foto pingüinera.

Jorge se quedó con las ganas de quedarse y hacer noche, lo malo que no tenía ropa ni saco para dormir.

Pero disfrutó de la hoguera del campamento.


Mientras tanto Patricia descansaba en el banco.



OHHH!!! Que foto más chula!


Patricia disfrutando del ambiente pingüinero.

Ya todos juntos nos fuimos a comer algo, que ya eran las 16.00 y aún no habiamos comido.
El cerdo que se ve detrás estaba muy bueno!!


Y cómo algunos no estaban acostumbrados al frío, nos metimos en una de las carpas a calentarnos un poco con los cañones de calor que habían puesto.


Al rato nos fuimos otra vez al campamento para calentarnos un poco con la hoguera.
Y de camino vimos algunas decoraciones muy particulares.


Covi al calor de la Hoguera.

Al caer la noche tanto Covi y la familia de Arturo, cómo Jorge y Patricia se marcharon para Madrid, con nostalgia porque querían quedarse.

Las tiendas de la organización siempre llenas, aunque hubiese que hacer mucha cola, merecía la pena traerse un recuerdo de pingüinos.

Pero que mejor que estar al lado de nuestra hoguera y tomarnos unas copillas.

Cómo lo mejor era no estarse quieto, ya que sino el frío se notaba con más intensidad, nos fuimos a ver las carpas y en la que sorteaban un viaje a China en moto, nos encontramos con José un colega de Valdetorres, fue todo un placer vernos por allí.


Poco a poco llegó la hora de la cena, la verdad que pensamos que habría mucha cola para pillar la cena que la organización daba con la entrada, lo típico sería estar horas y horas esperando…

Pero nada de eso, lo tienen tan bien organizado que en pocos minutos ya teníamos la cena en las manos.

Unas patatas con carne de primero, empanada de segundo y de postre una naranja.


Después de cenar, otra vez alrededor de la hoguera a calentarnos y tomarnos unas copillas.

La verdad que el estar alrededor de la hoguera es unos de los momentos con más encanto del fin de semana, ya que nos une, nos hace recordar momentos buenos, nos hace soñar con nuevos retos y viajes en moto y sobre todo nos compromete a volver el próximo año.



Lo que cuesta mantener el fuego en condiciones!!!

Y si te descuidas nos quedamos en ascuas!!

La leña estaba muy húmeda y costaba mucho que tirase la hoguera, pero al final volvimos a tener fuego.


Y ya con algunas copas en el cuerpo al concierto de Celtas Cortos!!



La mañana del domingo fue la más fría del fin de semana, el campamento estaba tranquilo después de una noche muy larga.


Los restos de la fiesta nocturna.

Nada más levantarnos, directos a por el desayuno, un café con leche, churros, huevo frito, jamón serrano y zumo de naranja.

Una vez todo recogido, había que ver si nuestras motos arrancaban.

La Perla Negra no arrancó y tuvimos que conectar las pinzas desde la moto de Victor, y la Versys de Arturo se le bloqueó la dirección y no era capaz de soltarla… es que cuándo hace tanto frío a todos nos afecta.

Después de arrancar nuestras motos había que estar un rato acelerando a punta de gas para que no se apagaran otra vez.


Una vez que las motos habían calentado nos fuimos a ver si nos tocaba algún premio, era la hora de la entrega de trofeos, entre ellos les dieron pingüino de oro a Julián Simón, Dennis Noyes y Carmelo Ezpeleta.

Y otra vez a la zona del campamento a terminar de recoger lo que nos quedaba.

Arturo desmontando su tienda.

Así era cómo se iba quedando el pinar una vez que iban saliendo todos sus pingüinos.



Antes de salir las fotos de grupo.





Después, sólo nos quedaban kms de frío.
Y a mitad de camino paradita para calentarnos y beber un caldo caliente.

Los compañeros del ATCE

Tuvimos que volver a parar a repostar pocos km más adelante, y ya rodeados de nieve.


Al parar en el peaje no podíamos ni sacar el dinero para pagar del frio que hacía.

Y desde el peaje de San Rafael, directos a casa.

Ya en casa y haciendo balance del fin de semana, tengo que decir que ha sido la mejor concentración a la que he asistido, bien organizada y que aunque las temperaturas han sido muy bajas, es de lo que menos nos acordamos.

Un placer haber compartido viaje con Arturo y de poder disfrutar en Pingüinos con él y con los amigos del África Twin Club España (ATCE), sólo espero poder volver el próximo año y volver a sentir el calor de la gente y las hogueras de pingüinos.

Y para terminar, sólo decir que todo motero una vez en la vida tiene que ir a Pingüinos.

Vss

Club Motero “El Equipo”